Alemania quiere reducir la dependencia de sus fabricantes de automóviles de los proveedores asiáticos de baterías de vehículos eléctricos, además proteger empleos en el país que pueden estar en riesgo por el menor uso de los motores de combustión, informa la Agencia Reuters.

Sin embargo, esta campaña para potenciar sus baterías de automóviles podría llegar demasiado tarde. Los líderes del mercado asiático están aumentando la producción y algunos expertos dicen que existe el riesgo de un exceso que podría dificultar la entrada de los europeos al mercado de células de batería a gran escala.

Según el ministro de Economía, Peter Altmaier, Alemania querría sentar las bases en los próximos meses para la producción de baterías a gran escala en Europa y espera que dicha producción comience en el país a partir de 2021. Alemania quiere trabajar con otros países europeos, estando ya en contacto con Francia, Polonia y Austria, aunque se mantienen conversaciones concretas con empresas.

De acuerdo al ministro, habría partes interesadas para formar varios consorcios en la producción de celdas de batería. Para ello serían necesarios alrededor de 500 millones de euros por consorcio para comenzar la producción.