Que la automoción eléctrica es el futuro del transporte es algo que nadie discute. Y así se refleja en el aumento gradual de sus ventas: en 2.019 se vendieron en el mundo 2,2 millones de coches eléctricos, un 10% más que en 2018, lo que significa que uno de cada 40 coches que se vendieron eran enchufable. De ellos, el 74% fueron coches eléctricos puros (BEV) y el 26% restante, híbridos enchufables (PHEV). De hecho, se espera que las ventas no dejen de aumentar durante la próxima década. Ayudará -y mucho- el precio, cada vez más competitivo: de acuerdo con Bloomberg, en 2022 los coches eléctricos ya serán más baratos que los equivalentes a gasolina.

Pero, si hasta ahora, uno de los principales argumentos del coche eléctrico era su coste por kilómetro en lo que a consumo energético se refiere -muy inferior a uno de combustión, ya sea diesel o gasolina-, ahora que aumenta la autonomía de las nuevas generaciones de baterías, también lo hace el coste de la recarga. Así lo señala un estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios, que recoge que la carga rápida de los turismos eléctricos en algunas estaciones públicas españolas puede salir más cara que repostar un turismo de gasolina, lo que podría suponer un significativo obstáculo a la movilidad eléctrica, a la que se suma a la escasez de electrolineras fuera de las ciudades y las grandes autovías nacionales. En las ciudades, cada vez es más difícil encontrar puntos gratuitos de recarga (quizás en algunos centros comerciales). En Barcelona, ciudad donde resido, el Ayuntamiento ya cobra por utilizar los puntos públicos de recarga, y los precios no siempre son bajos.

Así que solicitar un decidido impulso a la apertura de nuevas estaciones de carga y la potenciación de puntos de recarga rápidos se considera imprescindible para que las ventas terminen de despegar. Aunque para igualar a Suecia, que dispone de un punto de recarga por cada 18 coches eléctricos, aún falta mucha autovía que recorrer.

Quizá pueda ayudar -y mucho- el anuncio de Seat, que cuenta con poder fabricar en Martorell 500.000 coches eléctricos a partir de 2025 “siempre que haya un compromiso nítido del Gobierno y de la Comisión Europea”, según afirmó el presidente ejecutivo, Wayne Griffiths. El proyecto forma parte del ambicioso plan Future Fast Forward, con el que Seat quiere liderar la electrificación en España.