La apuesta de Sigaus por la transparencia y la rendición de cuentas a sus grupos de interés se ha materializado un año más en la publicación de su nueva Memoria de Sostenibilidad, correspondiente al ejercicio 2018, siguiendo como guía los criterios, principios y contenidos recogidos en los estándares de Global Reporting Initiative (GRI), conforme al marco “GRI Standards”, y siendo verificada por una firma auditora independiente.

El documento, que ofrece toda la información relevante sobre los desafíos y avances realizados durante el pasado año por Sigaus, ha contado en esta ocasión con el apoyo de siete mujeres especializadas en diferentes áreas, que aportan en la publicación su visión sobre el desarrollo económico sostenible y la aplicación de nuevas tecnologías para una mayor capacidad de análisis y comprensión de nuestro entorno. De esta forma, la Entidad ha querido destacar el decisivo papel de las mujeres en el avance hacia un modelo económico y de gestión más innovador e inteligente, en el que primen aspectos como la investigación, la protección ambiental o el compromiso social.

Niurka Sancho, directora de lubricantes, aceites base y ceras de parafina de Cepsa; Cristina Gallach, alta comisionada en España para la Agenda 2030; Doctoras y Profesoras de Universidad como Asunción Arner, de la Universidad de Zaragoza, o Elena Mañas, directora de la Cátedra de RSC de la Universidad de Alcalá de Henares; Clara Eugenia García, representante española en la Unión Europea en materia de Innovación e Investigación; Paloma Domingo, directora general de Fecyt, la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología; y Mónica López, directora de los Servicios Meteorológicos de TVE, colaboran con análisis sobre sus distintos ámbitos profesionales, vinculados a las áreas sobre las que Sigaus informa en esta Memoria de Sostenibilidad 2018.

Además, en esta Memoria se describe el progreso anual realizado en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que Naciones Unidas estableció en 2015 en la ‘Agenda 2030’. En su análisis, destaca una mayor contribución de Sigaus al Objetivo 4 -que promueve una educación inclusiva, equitativa y de calidad-, debido a la gran actividad realizada durante 2018 en su proyecto “Aula Ambiental Sigaus”, con el que se apuesta por la formación en materia ambiental de los futuros profesionales del sector de la industria y la automoción.

En una clara apuesta por lo digital, por tercer año consecutivo, la publicación de la Memoria de Sostenibilidad 2018 se ha desarrollado en formato web, aunque, pensando en los lectores más tradicionales, Sigaus ha editado también un Resumen Ejecutivo en versión impresa, de 36 páginas.

Entre los principales resultados, la Memoria de Sostenibilidad 2018 recoge que se han invertido13,2 millones de euros en protección ambiental. La gestión del aceite industrial usado es muy costosa tanto por logística (allí donde hay un vehículo hay aceite usado, desde un gran concesionario a un pequeño taller rural), como por el proceso de transformación del aceite usado (las plantas de tratamiento son pequeñas refinerías), y esta cantidad invertida cubre el déficit de la recogida y el tratamiento del residuo.

Además, se atendió la recogida del aceite usado en 69.379 establecimientos productores de 4.817 municipios. En ellos se recuperaron 167.972 toneladas brutas de residuo, incluyendo un 16% de impropios, como agua o sedimentos, para las que hicieron falta efectuar 176.799 operaciones de recogida. El 100% del aceite usado recogido fue aprovechado. Una vez retirados los impropios, a través de distintos procesos se trató una cantidad neta de 141.297 toneladas de aceites usados.

Mediante procesos de regeneración se trataron 100.321 toneladas, el 72,43% del total de aceites usados regenerables, superando en 7 puntos porcentuales el objetivo de regeneración establecido por el artículo 8 del Real Decreto 679/2006 (> 65%).

El resto del aceite usado recuperado se destinó a otros tratamientos para su aprovechamiento: 39.231 toneladas fueron previamente tratadas para la producción de un combustible alternativo, de similares cualidades al tradicional fuelóleo (que es usado en cementeras, centrales térmicas, papeleras u otro tipo de hornos industriales); y, otra pequeña cantidad, 1.746 toneladas, fue valorizada materialmente mediante reciclado, convirtiéndola en materia prima secundaria para la fabricación de otros materiales, o para su utilización como aceite industrial en otros usos.

Por otro lado, la gestión del aceite usado trae consigo importantes beneficios ambientales, haciendo posible la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y el ahorro de materias primas y energía:

  • Ahorro de emisiones de CO2. Gracias al tratamiento mediante regeneración, fue posible evitar la emisión a la atmósfera de 300.962 toneladas de CO2, el equivalente a la absorción de un bosque de chopos de 30 años y 1.120 hectáreas de extensión.
  • Ahorro de materias primas. 31,3 millones de barriles de petróleo ahorrados por la obtención de bases lubricantes mediante la regeneración de aceite usado, y 4 millones de barriles de petróleo ahorrados por el fuel óleo obtenido de los aceites usados, en lugar de obtener estos productos a partir del petróleo.
  • Ahorro de energía. 201 GWh de reducción de consumo de energía con la regeneración del aceite usado y 36 GWh de reducción de consumo de energía con la obtención de combustible a partir del aceite usado.