Mann Hummel Ibérica recuerda que, tras el verano, es momento de sustituir el filtro de habitáculo en la próxima visita al taller. La climatología adversa de las estaciones más frías dificulta la buena visibilidad durante la conducción, lo que hace fundamental contar con un filtro de habitáculo en perfecto estado.

Este elemento contribuye de forma importante a la seguridad vial, además de proteger la salud de los ocupantes del vehículo al asegurar un aire limpio en su interior. Durante los meses cálidos, el polen, las partículas de hollín, el polvo y la abrasión de los neumáticos contribuyen a obstruir el filtro de habitáculo del coche.

Por ello, cuando  preparamos los vehículos para la época de frío, muchos conductores se centran únicamente en la renovación de los neumáticos o el anticongelante. "También deben tener en cuenta que un filtro de habitáculo nuevo es igualmente importante", asegura Emrullah Atilgan, Director de Producto de filtros de habitáculo de Mann-Filter.

Talleres y distribuidores deben informar bien a sus clientes, aconseja el experto. Para mantener un rendimiento óptimo, el filtro de habitáculo debe sustituirse cada 15.000 kilómetros o una vez al año como muy tarde. Sin embargo, la realidad es que los conductores sólo cambian los filtros de habitáculo, de media, cada seis años.

Las mediciones ponen de manifiesto que, sin filtro de habitáculo, los ocupantes de un vehículo están expuestos a una concentración de agentes contaminantes significativamente superior a la de los peatones que circulan al lado de la carretera. Esto puede resultar especialmente estresante para quienes sufren alergias o para los niños.

Los filtros de habitáculo de Mann-Filter garantizan un aire limpio en el interior del vehículo: limpian el aire aspirado del exterior y eliminan casi el 100% de las partículas perjudiciales.