El inmenso mar negro que se aprecia en el vídeo adjunto, situado a tan sólo 400 metros de la localidad de Seseña (Toledo), no es otra cosa que un vertedero de neumáticos. Se trata del más grande de Europa, con cinco millones de neumáticos, la superficie de doce campos de fútbol, con pisos de hasta tres metros de altura, de ruedas abandonadas.

Es, sin duda, un peligro potencial, pues un incendio obligaría a evacuar al menos 11.000 viviendas y provocaría cortes en el tráfico aéreo. Pero hay más, porque la acumulación de agua de lluvia en los neumáticos ayuda a que proliferen los mosquitos.

La empresa Disfilt obtuvo un licencia municipal para reciclar los neumáticos en 2003, pero en realidad se dedica a acumular ruedas, no a reutilizarlas. Después de ocho años de multas, el Ayuntamiento le retiró la licencia y solicitó al juzgado ayuda para gestionar las cubiertas.

En 2011, ya con la autorización judicial conseguida y calificadas las ruedas como bienes abandonados, el nuevo gobierno popular toma las riendas. Y en 2013 comienzan a retirarse las ruedas.

Sin embargo, en el vertedero aún quedan 90.000 toneladas extendidas entre Castilla-La Mancha y Madrid. Por eso, la próxima semana se reunirán para buscar una solución global y poder acabar con este cementerio en tres años.

Cementerio de neumáticos en Seseña