Para que la transmisión automática funcione correctamente se necesita un aceite especial denominado ATF. Según recoge Loctite en uno de sus últimos artículos en el blog Ruta 401, existen ciertos aspectos que determinan la calidad del aceite, como una elevada capacidad de absorción de presión, una adecuada relación viscosidad-temperatura, elevada estabilidad al envejecimiento, una escasa tendencia a formar espuma, una tolerancia de todos los materiales de las juntas, etc.

Las cajas de cambios que han sido tratadas con lubricantes inadecuados son más propensas a sufrir averías y problemas, como un mayor desgaste de las placas y los discos. El aceite para la transmisión automática ATF debe reducir la fricción para prevenir el desgaste (como todos los lubricantes) y ha de permitir un cierto nivel de fricción para que los materiales de las bandas y embragues se enganchen suavemente sin desgaste prematuro.

El aceite hidráulico ATF también debe ser compatible con todos los componentes de la transmisión, operar a temperaturas extremas y mantener un rendimiento constante durante periodos prolongados.