Los datos del primer semestre de 2013, según información del Índice Crédito y Caución de Incumplimiento, revelan una caída de los niveles medios de impago soportados por las empresas españolas, tras la fase de año y medio de empeoramiento ininterrumpido que se inició en la segunda mitad de 2011. Se trata de una reducción suave pero que encadena ya dos trimestres consecutivos.

La evolución muestra el impacto de la crisis económica en los niveles de impago de la empresa española. El Índice Crédito y Caución de Incumplimiento, que comenzó a registrar un cambio de tendencia en el cuarto trimestre de 2007, alcanzó al cierre de 2008 su valor máximo, reflejo de una primera fase de la crisis en la que la estrategia de muchas empresas se centró en tratar de mantener sus niveles de facturación y capacidad de producción, multiplicando prácticamente por tres los niveles de morosidad.

A partir de 2009, la adecuación de las estructuras empresariales a una nueva realidad económica, a través de procesos de internacionalización y reestructuración de la actividad, estabilizó progresivamente el impacto de la morosidad provocando, especialmente en 2010, una caída de los niveles medios de impago interanuales.

Sin embargo, la prolongación de la crisis económica, la persistencia de la debilidad del consumo interno y las dificultades de acceso al crédito condicionaron, desde la mitad de 2011, una nueva fase de repunte de los niveles de impago. El incremento ha sido persistente pero mucho más moderado que el registrado en 2008, debido al refuerzo de los sistemas de selección de riesgo y gestión del crédito al cliente en las empresas, a través de los cuales éstas han estabilizado de forma significativa el impacto.

Los datos de la primera mitad de 2013 apuntan una mejoría sostenida, pues el entorno de negocio que afrontan las empresas españolas sigue siendo muy complejo. En estos momentos, los niveles de impago de nuestro mercado doméstico aún duplican a los que se registraban al cierre de 2007, muy por encima de su valor a largo plazo.

De acuerdo con estudios recientes, más de la mitad de las empresas españolas sigue sufriendo impagos significativos, que sitúan en riesgo de cese de actividad al 14% del tejido empresarial. La iliquidez continúa siendo el principal detonante de estos problemas de pago.

Señalar que estos altos niveles de impago afectan a todos los sectores comerciales, si bien su impacto es superior en aquellos que tienen mayor dependencia del consumo interno.