Fiat Chrysler Automobiles, FCA, será el nombre del séptimo fabricante mundial de automóviles. El grupo, resultante de la compra de Chrysler por la compañía italiana tendrá su sede en Holanda y su domicilio fiscal en Gran Bretaña cotizando en Wall Street y, secundariamente, en Milán. Sin embargo, sus centros neurálgicos seguirán estando en Turín y Detroit, donde tenían su sede las dos compañías. La compañía también tendrá un importante centro de desarrollo en Brasil.


Fiat Chrysler Automobiles tendrá una facturación que este año se situará en los 93.000 millones de euros. Su presidente, John Elkann, nieto de Giovanni Agnelli, controla las acciones de la familia Agnelli que suponen un 30% del capital. Por su parte, Sergio Marchionne seguirá durante al menos tres años como consejero delegado del grupo.
John Elkann ha declarado que con esta fusión se unen "dos organizaciones con una gran historia en la industria mundial del automóvil y con triunfos diferentes pero a la vez complementarios".
La compañía fabricará en 2014 cerca de 4,5 millones de turismos: Fiat, Lancia, Alfa Romeo, Ferrari, Maserati, Chrysler, Dodge, Jeep y Ram. No todas las marcas de este grupo serán globales. Alfa Romeo, Ferrari, Maserati y Fiat tendrán una vocación más universal mientras que Chrysler, Dodge y RAM centrarán sus ventas en Norteamérica. Lancia, con ventas restringidas al mercado europeo, se limitará al Ypsilon.
La nota de prensa del grupo FCA hace hincapié en que "todas las actividades de Fiat continuarán su misión, incluidas las estructuras en Italia y en el resto del mundo", asegurando que no habrá impacto sobre el número de trabajadores. No obstante los medios italianos manifiestan claramente la preocupación que existe en ese país ya que hay un dato demoledor: en 2013, las plantas de Fiat en Italia, con capacidad para producir un millón y medio de vehículos al año, solo fabricaron 400.000, de los que apenas se lograron vender 340.000.