El Diario de Teruel, en su edición digital, publica una curiosa historia, la de Victor Luño, un emprendedor que hace algo más de un año creó un taller mecánico en la localidad turolense de Loscos con el objetivo de poder vivir en su pueblo y de contribuir a que este mantenga su población. Reconoce que las cosas no son fáciles para quienes emprenden un proyecto como el suyo, aunque se obstina en seguir adelante. Al menos su taller, Restaura Racing, le permite vivir en su pueblo, trabajar a cinco minutos de su casa y asegura que muchas de las desventajas de trabajar en un lugar pequeño, como el servicio de proveedores, ya no son tales.

La familia de Luño se marchó a Zaragoza cuando él tenía quince años, hace ahora doce, donde estudió electromecánica y trabajó en varios talleres. La coyuntura económica le animó a dar el paso que siempre había soñado, el de regresar a su pueblo, para montar un taller mecánico: "Quería volver a Loscos para darle vidilla al pueblo, y porque quería ser mi propio jefe. Entonces me enteré de que la nave en la que estoy se quedaba vacía, y decidí aprovechar la ocasión".
Luño hace el trabajo que hacían los antiguos herreros, carpintería metálica y forja, y además taller mecánico para maquinaria agrícola, coches, motos y quads y venta de aperos de labranza. "También restauro coches antiguos y clásicos, que es algo que siempre me ha gustado", explica el mecánico, que ahora trabaja sobre una furgoneta Ebro de principios de los años ochenta.
Actualmente es el único taller mecánico en treinta kilómetros a la redonda, y se desplaza para realizar trabajos y reparaciones a pueblos de los alrededores. La Cámara de Comercio de Teruel realizó un estudio de viabilidad sobre el proyecto de Víctor Luño que salió positivo. "En teoría, el estudio estaba hecho para dar trabajo a tres mecánicos y un administrativo a media jornada, aunque de momento estoy yo solo", asegura.
La Asociación de Desarrollo Rural Integral de las tierras del Jiloca (ADRI Jiloca) guió a Víctor Luño en su proyecto emprendedor, e incluso le aprobó una subvención de 13.000 euros que todavía no ha llegado para financiar parte de los 50.000 euros que el mecánico necesitó para ponerlo en marcha.
La nave en la que se encuentra el taller la construyó el padre de Víctor Luño, albañil, en 1992. Albergó una empresa de cable en la que llegaron a trabajar más de 60 personas, que servía a Opel, Seat o Balay, entre otros clientes. "Entonces había muchísimo movimiento en el pueblo", recuerda Víctor Luño, "y venía mucha gente de fuera a trabajar, de Nogueras, de Monforte...". Sin embargo, esa empresa cerró a finales de los años 90 y desde entonces el pueblo no ha podido evitar el declive de la población.
A pesar de que las cosas no son fáciles, Víctor Luño es consciente de que "en Zaragoza están mucho peor, y en el pueblo al menos puedes vivir con bastante menos dinero". El mecánico conservaba la casa familiar del pueblo. Afortunadamente, los pueblos ya no están tan incomunicados como hace años, "y el tema de recambios y paqueterías ha mejorado mucho, si hago un pedido hoy al día siguiente lo tengo, con los portes pagados si pasan de un cierto precio".

Vía | El Diario de Teruel