Una sencilla trampa realizada con neumáticos reciclados, desarrollada por científicos de Canadá y México financiados por el Gobierno canadiense, permite capturar los huevos de mosquitos propagadores de virus como el Denge o el Zika.

A los responsables de los Sistemas Integrados de Gestión de Neumáticos (SIG) ni se les ha pasado por la cabeza la curiosa solución que los científicos de Canadá y México han encontrado para los neumáticos reciclados. El invento consiste en una trampa hecha a partir de un par de trozos de neumático usado de unos 50 centímetros que forma una especie de boca que contiene una válvula de descarga de fluido en la parte inferior.

En la parte inferior de la trampa de neumático se encuentra una solución no tóxica a base de leche que atrae a los mosquitos. En este estanque artificial hay una tira de madera o de papel en la que el insecto hembra pone sus huevos. La tira se retiró dos veces por semana, analizándola a efectos de control, y los huevos se destruyeron empleando fuego o etanol.

Tras diez meses de estudio en un área urbana de Guatemala, este sistema sencillo y barato ha demostrado ser un eficiente aliado para reducir el número de mosquitos 'Aedesgenus', los portadores de virus conocidos como Denge o el Zika.

El compuesto a base de leche ha sido desarrollado en la Universidad Laurentia (Canadá), y ha sido mejorado añadiendo feromonas que consiguen que la trampa sea mucho más atractiva para los mosquitos. De esta manera se procura controlar la población de este mosquito, especie por la cual han fallecido miles de personas al transmitir el letal virus del Zika.

En los 10 meses en los que se realizó el experimento, el equipo recogió y destruyó más de 18.100 huevos de 'Aedes' al mes, utilizando 84 ovillantas (nombre que los científicos han puesto a la trampa) en siete barrios de la ciudad de Sayaxché, en Gautemala (con una población de 15.000 habitantes).