Euromaster alcanza los 400 talleres en la Península Ibérica, cifra a la que se llega impulsada por las 43 aperturas de 2020 y la de su último taller en la provincia de Zaragoza. Así, el negocio de la enseña queda formado por 110 talleres propios y 212 franquiciados en España (Península y Baleares) y 79 franquicias en Portugal.

En este sentido, el plan de franquicias se sitúa un 10% por encima de los objetivos previstos para 2021, que acabaría con 267 franquiciados españoles y 88 portugueses. Desde Euromaster creen que esto es “síntoma de cómo los talleres de clase media están buscando el valor refugio de una red, que le permita no solo fraccionar del valor de la marca, sino acceder a servicios, orientación comercial y formación. Todas ellas son claves para afrontar un contexto de pandemia que ha provocado que el sector haya retrocedido a cifras de 2015 y no vuelva previsiblemente a niveles pre-Covid hasta 2022”.

El objetivo de Euromaster pasa por duplicar su tejido de franquicias para 2025, superando los 350 talleres en el mercado nacional bajo un modelo de negocio flexible en servicios y perfil franquiciado. Esta flexibilidad implica que la red desarrolla una suerte de economía de escala en torno a la franquicia, donde tienen cabida desde centros de 180.000 euros a 2,5 millones de euros, en función de la amplitud de servicios y de los distintos tipos de cliente (particular, renting, flota).

Igualmente, este plan se ajusta al parque de vehículos, dando cobertura a las zonas geográficas con mayor presencia de coches, con el objetivo de alcanzar el 70% de turismos y el 80% de vehículos pesados. Para ello será clave el crecimiento, por un lado, en territorios donde se debe mejorar la cobertura de respuesta al cliente; y, por otro , en las grandes ciudades, donde vive aproximadamente el 15% de la población pero se concentra más del 40% del parque de turismos.

El plan estratégico de Euromaster pasa por crecer no solo en volumen de talleres, sino también en servicios de movilidad. En esta línea arrancó 2021 con su entrada en las dos ruedas con un proyecto piloto en seis talleres de Madrid, Valencia, Málaga y San Fernando (Cádiz), algunas de las regiones con mayor penetración de motos de España.