¿Cómo de importante es la batería de un vehículo? Seguro que te lo has preguntado alguna vez. La realidad es que, aunque todos los elementos que componen un automóvil son importantes e indispensables, el correcto funcionamiento de muchos de ellos depende directamente del buen estado de la batería, independientemente del tipo de vehículo que sea (eléctrico, híbrido o gasolina).

Pero con la llegada de las nuevas formas de movilidad, llegan también a la vida de los conductores nuevas inquietudes sobre cómo son estos vehículos, qué precauciones se deben tener, o cuál es el mantenimiento que deben seguir, entre otras dudas. Por eso, contar con un equipo profesional en tu taller de confianza que conozca a la perfección cómo tratar este tipo de vehículos es siempre una garantía para el usuario. Por eso, si estás pensando en adquirir un vehículo eléctrico, los profesionales de Midas han compartido cuatro consejos para cuidar de la batería de estos coches, que es además su elemento más caro.

  1. Establece una rutina de recarga. Es realmente importante evitar situaciones extremas que pongan al límite la batería de tu coche o moto eléctrica, ya que puede afectar a su durabilidad. Por eso, hay que establecer unos patrones o una rutina de recarga que se deben seguir diariamente. Un buen consejo sería realizar la carga por las noches y haciendo uso de cargadores inteligentes. Y si es posible, hacerlo en tomas de carga lenta, ya que hacer uso de recargas rápidas es perfecto cuando tenemos prisa, pero si lo hacemos de forma habitual estaremos acortando la vida útil de nuestra batería un 1% anual.
     
  2. Evita cargas y descargas completas. Siguiendo con el punto de las recargas, evitar cargas y descargas completas de la batería es también imprescindible si queremos prolongar su durabilidad. Esto es algo que se aplica en general a todas las baterías de dispositivos electrónicos, como pueden ser los smartphones, tablets o portátiles. Lo más recomendable es no cargarla al máximo, en torno al 80% es lo ideal, de manera que preservaremos el mayor tiempo posible la máxima capacidad de nuestra batería asegurándonos que con esa autonomía podremos realizar nuestros desplazamientos diarios sin problema. De la misma forma, dejar que la batería se desgaste del todo también es perjudicial para su vida útil, incluso más que cargarla al 100%. Por eso lo más recomendable es proceder a la recarga del vehículo cuando su batería esté en torno al 15-20%.
     
  3. Cuidado con las temperaturas extremas. La batería de nuestro vehículo eléctrico también sufre cuando las condiciones climatológicas son extremas. Su degradación y su rendimiento se pueden ver afectados por las altas o bajas temperaturas, respectivamente. Pero hay dos precauciones que se pueden tener en cuenta para evitar que esto suceda. Por un lado, algo tan básico como estacionar en un sitio con sombra, si el ambiente es excesivamente caluroso, evita que la batería alcance temperaturas elevadas; por otro lado, poner a cargar el vehículo justo después de aparcarlo hace que los sistemas de refrigeración de la batería la mantengan a una temperatura óptima.
     
  4. Atención con los estacionamientos largos y la forma de conducir. Teniendo en cuenta que si nuestro vehículo eléctrico pasa estacionado un largo periodo de tiempo la batería se descargará progresivamente, por eso, hay algunas recomendaciones que podemos seguir para evitar problemas cuando volvamos a hacer uso de él. Aparcarlo en un espacio fresco, usar la opción de descarga lenta o asegurarnos de que la batería no ha bajado del 20% de su capacidad, son algunas de ellas. Pero en caso de que tu coche o moto sea capaz de mantener la carga de la batería en su punto óptimo dejando el vehículo conectado, esta opción es la más adecuada. Además, la forma en la que conducimos es otro factor que puede afectar a la batería. En este caso, conducir de forma suave, responsable, eficiente y a una velocidad moderada evita que el vehículo necesite más potencia y, por tanto, nos ayudará a optimizar su carga y su vida útil.